Convocados por el amor, llegamos con el viento nuevo. Muy de mañana incluso desde un día antes. Esta veneración no mide tiempo.
Ahi llegamos los "Oaxacos" multicolores y alegres con la esperanza a cuestas, niños, mujeres, hombres jovenes y ancianos, las abuelas de cabello blanco, los estandartes y las bandas.
Ahí también caminaba con nosotros el guia de nuestra Iglesia Peregrina, Monseñor José Luis Chávez Botello, viendo, admirando los estandartes, saludando, bendiciendo.
Celebró el Seminario Pontificio de la Santa Cruz, su feria anual allá en sus instalaciones de Hacienda Blanca Etla.
Poco a poco convocados por la fuerza de la fe, fuimos llegando y distribuyendo el alma por el lugar. Desde temprano llegaron las diferentes parroquias con las viandas para agasajarnos.
Delicioso todo desde luego, esperamos que a las 12:00 en punto, Monseñor José Luis Chávez Botello, pastor y guia de esta iglesia peregrina, comenzara la celebración eucarística. Y comenzó.
Ofrenda
Bendición y taco
No dejabamos de llegar, como rio llegamos al centro de formación de nuestros Sacerdotes, como rios nos fuimos uniendo a la inmensidad de la fe en Cristo resucitado, inagotable, amable.
Ahi estaba Don José Luis, presidiendo y evangelizando. Mostrando en la homilia el porque es Obispo y más aún Arzobispo.
escuche aca la homilia:
Al final de la celebración, Monseñor José Luis, dio su comunicado semanal:
LAS MADRES, INDISPENSABLES PARA MEJORAR LA VIDA
Comunicado de Prensa
Mayo 8 de 2011.
Pasado mañana 10 de mayo es un día que no olvidamos los mexicanos,pero tenemos que ir más allá de la comercialización y de expresiones afectivas pasajeras para reflexionar, fortalecer y agradecer la misión de estas mujeres como Dios las ha creado y entregado al mundo. Mi felicitación y reconocimiento a todas las madres en su día.
Toda persona está hecha para amar y ser amada, pero las madres nos muestran que para amar hace falta creer en serio en los demás, que lo importante es tener un grande ideal por el cual vivir y afrontar todas las dificultades y pruebas, que hay que amar sin preguntarse si nos lo agradecerán.
Con su amor sin condiciones, generoso y sacrificado se parecen a Dios. Las madres están en estrecha relación con el nacimiento y el desarrollo humano de los miembros de la familia; su labor y presencia es determinante,son el pilar que le da calor y cohesión al hogar; a pesar de las dificultades, sostienen la comprensión y la unidad; sufren más, se preocupan y lloran por el hijo enfermo, el desorientado o extraviado; son portadoras de una enorme capacidad para levantar, para curar y dar vida, son medicina en el dolor y estímulo para la superación; no es difícil constatar que cuando falta la madre, la familia se desintegra; por eso las madres pueden cambiar y mejorar la vida y el mundo de sus hijos.
Lo que más alimenta la vida auténtica y cultiva motivos sólidos es la fe en Dios; una fe consciente fundamentada por la catequesis, vivencial alimentada por la oración y los sacramentos, testimonial por la fraternidad y la integración en la comunidad eclesial; esta vida de fe se inicia en el hogar. En la tarea de transmitir la fe, la cultura y las tradiciones del pueblo, las madres son más efectivas que cualquier escuela, que muchos programas oficiales porque ellas lo hacen con amor, con paciencia heroica y con el ejemplo diario. Una madre es maestra de idiomas y transmisora de cultura aunque carezca de títulos y tenga limitaciones, logra siempre que sus pequeños aprendan su idioma y asimilen su cultura sin mayor esfuerzo.
Reconozcamos y agradezcamos también la maternidad espiritual de aquellas mujeres que sin tener hijos de su vientre ejercen un amor maternal de protección y cuidado por los demás: la hija que decide permanecer soltera para atender amorosamente a sus hermanos y padres ancianos, las tías entregadas a la familia que suelen ser el apoyo de todos, las religiosas que por Dios se dedican en cuerpo y alma sirviendo y dando amor a sus hermanos.
Las madres nos muestran que la mujer puede aportar mucho para humanizar nuestra sociedad; esto exige de todos, por una parte, defender y fortalecer la dignidad de la mujer y su maternidad y, por otra, impulsar su participación activa en todos los campos de la sociedad. Sin las madres nunca podremos sanar ni levantar la vida en Oaxaca.
Que la Santísima Virgen, Madre de Dios y madre nuestra, cuide y bendiga a todas las mujeres, a todas las madres. ¡Felicidades!.
Con mi saludo y bendición para todos.
+ José Luis Chávez Botello
Arzobispo de Antequera-Oaxaca
En fin, la fiesta fue grande y llena de fe, de sabores, de esperanza en la formación de los sacerdotes y de una gran hermandad en Cristo. Benditas sean las madres, generadoras indispensables de vida.
Padre Barrita director de la Preparatoria de la Santa Cruz
Desde hoy, el mundo cristiano cuenta con un nuevo beato en la persona de Juan Pablo II; en él, los mexicanos tendremos sin duda un estímulo y un intercesor muy especial. Esto comporta no solo invocarlo en nuestras necesidades sino principalmente recoger su mensaje que mucho necesitamos en este momento histórico que vivimos.
¿Qué fue lo que hizo Juan Pablo II para abrir puertas y entrar en el corazón de muchos pueblos especialmente de México? Sin duda su fe sólida que hacía sentir a Dios y daba seguridad; también el que siempre se mostró muy humano con una cercanía que irradiaba cariño en todos sus gestos y palabras. Lo que había vivido en su patria lo hizo sensible y cercano al pueblo mexicano: la honda religiosidad y el amor a la Iglesia, la persecución, el rol de la Santísima Virgen en la salvaguarda de la unidad nacional en los momentos más difíciles de la historia de ambas naciones.
Nadie previó que el Papa y el pueblo de México se iban a meter tanto en el corazón mutuamente. Recojamos algunas de sus palabras:
“Los primeros pasos de mi peregrinaje, como sucesor de Pedro, me traen a Tí María”; así imploraba la ayuda maternal de Santa María de Guadalupe confiándole su Pontificado. En 1990, al despedirse: “Me despido pero no os digo adiós, me quedo con vosotros porque os llevo en mi corazón, mejor diría: mi corazón se queda en México”. En enero de 1999 convocó a los padres del Sínodo de América a los pies de la Virgen de Guadalupe para entregar la exhortación Ecclesia in América. En el evento festivo del Estadio Azteca le escuchamos: “hoy me puedo sentir mexicano; debo sentir: tú eres mexicano”.
En México su presencia fortaleció la vida cristiana, impulsó las vocaciones sacerdotales y la vida consagrada, dinamizó la pastoral de la familia y de jóvenes, alentó la misión de los políticos y líderes sociales. Su presencia y palabras impulsaban al espíritu de unidad y de esperanza contribuyendo a que todos buscaran hacer de su país una patria mejor. El escritor Octavio Paz afirmaba: “los viajes de Juan Pablo II han sido un testimonio del renacimiento del cristianismo, que muchos sociólogos se han obstinado en negar, pero que siempre hemos reconocido los poetas”.
¿Qué lo llevó tan pronto a ser declarado beato? Su fe sólida con una caridad abierta a toda la humanidad y su incansable espíritu misionero, nada le parecía imposible; visitó países realmente hostiles al catolicismo y a su persona como cabeza visible; en 1983 visitó una iglesia luterana; entró a la sinagoga judía de Roma en 1986 y en Damasco oró en una mezquita musulmana en 1988; visitó el campo de concentración de Auschwitz donde oró por los miles judíos asesinados. Los 104 viajes apostólicos fuera de Italia y los 146 al interior de ese país, aunado a tantas iniciativas, nos hablan de su incansable espíritu misionero.
Desde hoy queremos agradecer a Dios la vida y ministerio del beato Juan Pablo II e invocarlo como nuestro especial intercesor para fortalecer nuestra vida cristiana, para que nos alcance de Dios la paz en México y nos guíe para transitar en Oaxaca hacia una sociedad más responsable, justa y humana. Con esta finalidad procuremos, con la guía de los sacerdotes, que en todos los templos y capillas se bendiga y se exponga a veneración una imagen oficial y digna del nuevo beato.
Queremos vivir la Pascua y caminar espiritualmente con el beato Juan Pablo II recorriendo cada día los lugares y sus encuentros en Oaxaca aquel 29 de enero de 1979. El arzobispo presidirá la Celebración Eucarística en cada uno de dichos lugares.
-Domingo 1º de mayo a las 12:00 horas en Catedral.
-Lunes 2 de mayo a las 11:00 horas en el Seminario Menor de García Vigil especialmente con sacerdotes y seminaristas.
-Martes 3 de mayo a las 17:00 horas en el templo de Santo Domingo especialmente con enfermos, enfermeras y médicos.
-Miércoles 4 de mayo a las 12:00 horas en Cuilapan especialmente con indígenas.
-Cerraremos el jueves 5 de mayo a las 18:00 horas en el atrio de la Basílica de Nuestra Señora de la Soledad donde queremos proclamar al nuevo beato nuestro especial intercesor y guía en este camino hacia la Pascua de nuestra arquidiócesis centrando nuestra vida en Jesucristo y de la mano de la Santísima Virgen.